Mayores de 40 y dueños de varios departamentos: Los más riesgosos para el seguro de desgravamen.

11 agosto, 2020

Artículo basado en nota publicada en el diario LUN.com el día domingo 09 de agosto. Para acceder al contenido original haz clic aquí.

Este instrumento es indispensable para comprar una propiedad y cubre el saldo insoluto de la deuda si el titular muere.

El seguro de desgravamen es crucial a la hora de conseguir un crédito hipotecario. Se trata de un producto financiero exigido por la norma para llevar adelante dicha gestión. Este instrumento lo entrega una aseguradora, en principio escogida por el banco que tramita el crédito. Su otorgamiento se asocia a esta misma operación en cuanto a trámites. Sin embargo, son dos procedimientos distintos y son otorgados por entidades independientes.

Pablo Guzmán, gerente del área legal de la empresa de gestión inmobiliaria Colliers International, explica la importancia de este seguro que cubre (de forma íntegra o parcial) el monto del crédito hipotecario en caso de que el titular fallezca. «Este seguro evita que una familia pueda perder su hogar o tenga que pagar una deuda muy grande en esos casos», dice.

Lo que hace este producto es proteger a la institución financiera (banco) en caso de que el titular de la deuda muera. «El seguro no siempre cubre el 1005 de la propiedad, a veces cubre el 80 o 90%» precisa Sergio Arcos gerente general de Reistock.com, empresa de asesoría e inversión inmobiliaria.

Mariela García, directora de Tasaciones de la empresa Tinsa Chile, señala que la prima de este seguro se debe pagar de forma mensual y está incluida en la cuota del crédito hipotecario, no como un cobro separado. «Existen seguros de desgravamen que también cubren casos de invalidez por enfermedad o por accidente, pero ese debe ser preestablecido en cada caso», agrega.

Clientes riesgosos

Hasta acá todo parece ir bien. No obstante, el otorgamiento de dicho seguro no es tan simple para persona de avanzada edad, grandes inversionistas, o para quienes hayan padecido alguna enfermedad grave. «Hay clientes que no son asegurables en razón de que por su edad, o condición de salud, la compañía rechaza otorgar la póliza, ya que el riesgo de incumplimiento se evalúa como demasiado alto», añade Guzmán.

También pueden ser no asegurables las personas que trabajan en alto riesgo, puesto que la probabilidad de muerte es mucho más alta. «Pueden ser rechazadas personas con intervenciones de gravedad coronarias, principalmente porque alguien que sume más de dos accidentes cardíacos es un riesgo latente de una posible situación de fallecimiento por muerte natural. A este tipo de personas les es muy complejo optar a gestiones hipotecarias» puntualiza Arcos.

Cada vez que una persona accede a tramitar un crédito hipotecario, esta debe firmar una declaración jurada de salud. Sin embargo, existen dos escenarios en que piden entregar más antecedentes sobre la situación personal: clientes sobre los 40 años (Por riesgo a enfermedades) y grandes inversionistas inmobiliarios. » La segunda alternativa es por cúmulo de propiedades. Cualquiera sea su edad, los bancos les piden exámenes para validar su condición de salud, dado que el riesgo es mucho mayor. Por ejemplo, podría darse el caso de que alguien compre diez propiedades, luego muera, quedando las diez unidades pagadas por la aseguradora. Por ende, el riesgo para la compañía de seguros es alto», apunta Arcos.

Guzmán aclara que la declaración de salud se solicita siempre por normativa y protocolo: «Se realiza para certificar que el asegurado se hace responsable de forma directa en caso de que omita información relevante o realice una declaración falsa, ya que en ese caso la compañía podría negar el pago del seguro u objetarlo directamente, hasta que se demuestre que la causa del deceso fue posterior a la contratación del mismo o por causas independientes». Los criterios para otorgar o no el seguro dependen de cada compañía.

«Muchos van relacionados con la expectativa de vida del asegurado y el riesgo relacionado de esta. Por general, las aseguradoras definen una edad máxima del asegurado al momento de tomar el seguro (entre 72/75 años), información que en algunos casos complementan con declaraciones médicas, resultados de exámenes médicos y cuestionarios respecto a actividades o deportes de alto riesgo», detalla García.