El Gobierno impulsa dos iniciativas para reactivar el sector inmobiliario: la suspensión del IVA a la venta de viviendas nuevas por 12 meses y la ampliación de los beneficios tributarios del DFL2. Ambas medidas buscan estimular la demanda, reducir el stock disponible y, posteriormente, generar nuevas obras y empleo.
En cuanto al impacto en precios, las estimaciones iniciales —que apuntaban a caídas de hasta 16 %— se han moderado. Hoy, actores del mercado prevén una disminución acotada, en torno al 4 %–5 %, considerando que el IVA en vivienda no aplica sobre el terreno y que existen factores técnicos, como la recuperación del crédito fiscal en la construcción.
El director general de Tinsa by Accumin, Fabián García, señaló que “la rebaja efectiva en el precio final estará en un rango acotado, probablemente entre 4 % y 7 %”. Además, indicó que las inmobiliarias podrían ajustar su mix de productos para captar demanda durante la vigencia del beneficio y que, al incentivar la demanda en el corto plazo, la medida podría reactivar la inversión en nuevos proyectos y contribuir a recuperar empleo en la construcción.
Respecto a la ampliación del DFL2, esta busca atraer inversión privada, especialmente de inversionistas individuales orientados al arriendo. Sin embargo, García advirtió que el segmento de inversionistas con más de dos o tres propiedades no es masivo, por lo que el efecto sería limitado: podría dinamizar marginalmente la inversión en arriendo, pero sin generar cambios relevantes en los precios ni en la trayectoria del mercado en el corto plazo.
Medio: El Mercurio
Sección: Economía y Negocios
Título: Los efectos de medidas para comprar viviendas: Bajas de precios e incentivos para invertir en propiedades para renta