Desde octubre, todos los proyectos de vivienda nueva deben contar con la Calificación Energética de Viviendas (CEV), que informa, mediante una escala de A+ a G, el nivel de ahorro energético de cada propiedad durante su uso, considerando calefacción y enfriamiento. Esta exigencia, junto a la actualización de la Reglamentación Térmica, busca reducir el consumo y los gastos mensuales de las familias.
Paola Figueroa, directora de Inteligencia de Mercado de Tinsa by Accumin, señala que estas calificaciones reflejan ahorros concretos y transparentes para los compradores, y que Tinsa by Accumin participa activamente en la evaluación de viviendas a nivel nacional. Una mejor letra implica menor consumo, menores costos y acceso a créditos hipotecarios verdes con mejores condiciones. La calificación debe informarse en todo el material comercial y puede variar por unidad según factores como orientación y ubicación dentro del proyecto.
Medio: El Mercurio
Sección: Línea Directa
Título: El impacto de la letra de las viviendas nuevas en el bolsillo de los futuros compradores